El recién ascendido se estrena ante su afición frente al Ciudad de Lucena después del duro golpe de Puente Genil, con una plantilla prácticamente nueva y una fuerte inversión económica que deberá empezar a dar resultados
El fútbol no entiende de sentimentalismos. El CP Mijas Las Lagunas consiguió el ascenso y se ganó el derecho a jugar en Segunda Federación, pero la nueva categoría ya le ha puesto delante el espejo. Y el reflejo, de momento, no es precisamente tranquilizador.
Este domingo llega el primer examen en el Juan Gambero Culebra. El Ciudad de Lucena será el encargado de medir a un conjunto lagunero que se presenta ante su afición después de un estreno en Puente Genil que dejó un duro correctivo y, sobre todo, muchas preguntas.
Porque Las Lagunas ha apostado fuerte.
Muy fuerte.
El club ha construido prácticamente una plantilla nueva, modificando buena parte del equipo que consiguió el histórico ascenso y realizando una importante inversión económica con un objetivo evidente: estar a la altura de la Segunda Federación.
La apuesta está hecha. El dinero está puesto. La plantilla está confeccionada.
Ahora toca jugar.
Y ahí es donde aparecen las primeras dudas.
Un proyecto nuevo que todavía tiene que demostrarlo todo
Cambiar prácticamente toda una plantilla después de conseguir un ascenso siempre entraña riesgos. El equipo necesita tiempo para conocerse, adquirir automatismos y encontrar una identidad. Pero la Segunda Federación no suele conceder demasiado tiempo.
El golpe de Puente Genil ha demostrado que el salto de categoría no es una cuestión de nombres ni de presupuesto. Aquí nadie regala nada.
El domingo, ante el Ciudad de Lucena, los de Fiera tendrán la oportunidad de demostrar que lo ocurrido en el estreno fue solamente un tropiezo y no el síntoma de un problema mayor.
La afición quiere respuestas.
Y las quiere sobre el césped.
Mucho dinero para el equipo, poco músculo para el escenario
Pero existe una paradoja difícil de esconder.
Mientras el CP Mijas Las Lagunas ha realizado un importante esfuerzo económico para reforzar el equipo y afrontar con garantías la competición, el escenario donde debe disputar sus partidos sigue arrastrando carencias que chocan frontalmente con las exigencias de una categoría profesionalizada como la Segunda Federación.
El Juan Gambero Culebra se ha convertido en el escaparate de un club que acaba de dar un salto histórico. Sin embargo, algunas de sus condiciones generan dudas especialmente en aspectos tan sensibles como los accesos, las vías de evacuación y la seguridad de los espectadores.
Y eso ya no debería ser una cuestión menor.
Porque una cosa es que Las Lagunas haya crecido deportivamente y otra muy diferente es que sus instalaciones hayan crecido al mismo ritmo.
El fútbol ha ido por delante.
El estadio, aparentemente, no.
La imagen resulta difícil de ignorar: una plantilla prácticamente renovada, una inversión económica importante y un proyecto que pretende consolidarse en Segunda Federación... frente a unas instalaciones que todavía parecen necesitar una profunda adaptación a las exigencias de la categoría.
El domingo se acaba el discurso
La presentación ante la afición llega, por tanto, con varios frentes abiertos.
En el terreno de juego, Fiera tiene que conseguir que un grupo prácticamente nuevo empiece a funcionar como un equipo.
En los despachos, el club tendrá que demostrar que está preparado para gestionar las exigencias de haber dado un salto de semejante magnitud.
Y fuera de ambos, queda una cuestión que no debería admitir demasiadas interpretaciones: si se quiere jugar en Segunda Federación, todo el conjunto debe estar a la altura de Segunda Federación.
No basta con ascender.
No basta con fichar.
No basta con invertir.
Hay que estar preparado.
Este domingo, el Ciudad de Lucena llega al Juan Gambero para poner a prueba el proyecto. Y después del varapalo de Puente Genil, Las Lagunas ya no juega solamente por tres puntos.
Juega contra las dudas.
La afición espera una reacción. El cuerpo técnico necesita respuestas. Y una plantilla prácticamente nueva tiene la primera oportunidad para demostrar que la fuerte inversión realizada no ha sido solamente una declaración de intenciones.
Porque la Segunda Federación ya está aquí.
Y ahora Las Lagunas tiene que demostrar que realmente está preparada para ella